Por Alba Piotto

Soltar. Cuántas veces hemos escuchado estas palabras en la vida de cada uno. Confieso que anoche no pude dormir bien. Estaba remanija después que terminó el partido y además, porque escuché la conferencia de prensa del Muñeco y me quedó retumbando la posibilidad de que a fin de año diga “hasta acá llegué”. Por supuesto que la primera reacción es pensar que si se va Gallardo de River –alguna vez, esto ocurrirá, tenemos que asumirlo- vamos a sentir cierta orfandad. Porque él es el hacedor de todo esto que nos pasa. Al terminar el partido, un amigo me manda un mensaje por WhatsApp: “Esto es muy fuerte”… Es el mismo que prometió que si le ganábamos la final a Boca, no pedía nada más para River. Es el mismo que ahora va tranquilo a ver una final y la disfruta. No sólo por aquella promesa, sino porque en el fondo sabe que en el mano a mano, River gana. Y sí, es muy fuerte todo lo que estamos viviendo.

Lo mejor de estos años es que las copas internacionales no sólo pusieron a River en el lugar que siempre debió ocupar. También, por la mística que se creó, este River emociona. Cuando pierde es porque juega mal o no resuelve bien, pero al partido siguiente, se recupera. No somos líricos, somos realistas. Y cuando tiene que defender su casa, se pone el overol y es hasta el pitazo final. Lo fue con Gremio en la semi de 2018, lo fue en la final de Madrid, lo fue anoche. Cuando todos bajan la guardia, River la levanta. Con corazón y convicción. Con solidaridad y amor propio. Y eso es lo que hace que el Monumental vibre.

Claro que es fuerte todo lo que estamos viviendo. Somos felices, nos debíamos estos momentos de alegría compartida.

Por eso mismo, pensar en una etapa post Gallardo da incertidumbre. Habrá que  convivir con un tiempo de transición, o no. Dependerá de la dirigencia y de nosotros, los socios. Dependerá de que todo el trabajo que se hizo, perdure como emblema y espíritu de lo que es River.  Dependerá de que no votemos a dirigentes mafiosos (ya sabemos lo que sucede cuando eso ocurre) ni que se contrate a un DT que no esté a la altura o que no conozca los pasillos del Monumental, ni el corazón del hincha. Son pocos requisitos, pero fundamentales. Anoche el Muñeco también dijo: “River es demasiado grande para que me ponga por encima”. Podemos hacer varias lecturas, desde estar allanando el camino para que nosotros y él empecemos a pensar en un “hasta pronto”, hasta tomar sus palabras literalmente sin interpretaciones. En cualquier caso, él sabe como pocos, todo lo que es River. Y es lo que tenemos que defender: su grandeza, por encima de cualquier nombre, aunque haya nombres íntimamente ligados a la enorme historia de nuestro club (sí, bostero, somos grandes aunque nos hayamos ido a la B, y quizás, porque descendimos y tocamos fondo, nuestra grandeza sea aún mayor).

En la puerta del estadio, unos hinchas de una filial del interior, le respondieron al periodista que les preguntó qué pasaba si se iba el Muñeco. Y con la sinceridad de quien ama el manto sagrado y con el agradecimiento genuino hacia quienes lo defienden y lo interpretan, respondieron: “No nos gustaría que se fuera, pero más no podemos pedirle. Queremos lo mejor para él, y adonde vaya, le deseamos lo mejor. Vamos a estar con él siempre”.

Y sí… Va a ser durísimo. Pero en algún momento, será.

Tenemos que empezar a soltar al Muñeco.

 

Edición Nº 448