Una vez más el Millo logró imponer su personalidad y su carácter en un partido eliminatorio de la Libertadores. Por penales,  superó una etapa que no se había logrado en la historia, después de haberse consagrado campeón del torneo.

River dominó los primeros veinte minutos del partido, aunque la situación más peligrosa fue para Cruzeiro, salvada magistralmente por Armani.

Lo tuvo Nacho un par de veces, lo tuvo Borré, pero el Millo no logró concretar en un primer tiempo, que fue de ida y vuelta cuando el local se animó a atacar.

Ni la entrada de Palacios por Poncio, ni la de Suárez por Pratto, ni la de De la Cruz por Fernández lograron cambiar el desarrollo del partido en el segundo tiempo. A los 94 minutos el arbitro pitó el final y a un mismo tiempo, definición por penales.

Esta vez no fue la suerte la que definió el futuro de River en el gran torneo continental: dos penales atajados por Armani y los penales pateados por De la Cruz, Montiel, Martínez Quarta y Borré nos dieron el pase a la siguiente fase de la Libertadores.

 

 

Edición Nº 524