12 de junio, hoy cumple 92 años un grande, Amadeo Carrizo.

Su nombre completo es Amadeo Raúl Carrizo Larretape, alias Tarzán.  Nació en Rufino, Santa Fé

Cuando el año pasado celebró los 91 dijo en un reportaje al diario La Nación que el secreto para llegar bien a esa edad era tomar vino. Tinto. “Me tomo un vasito, a veces le pongo un buen chorro de soda. La soda le quita fuerza, pero no me interesa. Un día me invitaron a comer, le puse soda y me retaron. ¿Qué querés, que me rompa el hígado? Y cuando como pescado, tomo un vinito blanco. En cambio, si tenés que salir con una chica, te pedís un buen Campari con naranja y quedás como un duque”.

El periodista Miguel Angel Bertolotto lo describió en una nota para el diario Clarin realizada hace dos años de la siguiente forma: “Es tan grande que no hay necesidad de pronunciar el apellido para saber de quién se trata. Es tan admirado que hoy, en su carácter de mito viviente y de presidente honorario de River, camina por el Monumental y levanta una ola ilimitada de afectos, de aplausos, de miradas, de agradecimientos, de recuerdos. Es tan legendario que sus gestas futboleras también las conocen las nuevas generaciones a través de los relatos de padres y de abuelos. Es tan respetado que su figura imponente e inconfundible atrae como un imán a las estrellas actuales, ésas que suelen mirar a todos desde un imaginario pedestal pero que, ante él, no pueden hacer otra cosa que reverenciarlo. Al cabo, decir Amadeo, decir Carrizo, es decir el hombre que transformó o que directamente inventó el puesto de arquero. Hubo un antes y un después de Amadeo. Y la afirmación no es desmesurada”.

Bertolotto sintetizó la carrera de Amadeo con este párrafo jugó más de dos décadas en River -551 partidos en total, de 1945 a 1968-, no sólo como titular intocable sino como referente ineludible. Se consagró ocho veces campeón entre las décadas del 40 y del 50. Se las ingenió para estar adelantado a las jugadas. Sufrió el desastre de la Selección en el Mundial de Suecia, pero se reivindicó en la Copa de las Naciones del 64 en Brasil, con un penal atajado a Gerson y con final de vuelta olímpica. Descolgó mil centros con una mano cuando hoy la mayoría de los arqueros tiembla cada vez que le llueve un ollazo. Colocó a la barrera sobre la línea de gol y él se puso adelante cuando tuvo un tiro libre en contra, dentro de su área, en cancha de Racing (y la pelota quedó en su poder, claro). Vivió duelos polémicos y adversos con Boca en los 60, en la Bombonera, pero en su último Superclásico (0-0 en 1968, en Núñez) resultó la gran figura y protagonizó una anécdota indeleble: Madurga se iba solo al gol y él le gritó que estaba en offside; el Muñeco se creyó el engaño y le entregó mansamente la pelota. Se especializó en atajar penales (21). Patentó el arquero-jugador: fue tan magistral con los pies como con las manos. Para quien esto escribe, es el mejor arquero de la historia del fútbol argentino, un rótulo que sólo le puede pelear mano a mano Ubaldo Fillol. La FIFA, a su turno, lo eligió como el mejor arquero del Siglo XX.

 

Foto de esta nota: Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro Alfieri

https://www.clarin.com/deportes/futbol/river-plate/anos-mito-llamado-amadeo_0_EyuNFJvEb.html

https://www.lanacion.com.ar/2106857-amadeo-carrizo-intimo-cual-es-el-secreto-para-llegar-bien-a-los-91-anos-el-vino-tinto

Edición Nº 448